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Hiposfagma

La hemorragia subconjuntival o hiposfagma es un acúmulo de sangre subconjuntival producido por la rotura de un pequeño vaso de los plexos de la superficie anterior.

El ojo aparece rojo sin que habitualmente haya ningún otro síntoma. El paciente descubre la hemorragia al mirarse al espejo. En casos en el que el sangrado es más importante puede haber alguna molestia como escozor, sensación de cuerpo extraño o dolor.

Puede ocurrir a cualquier edad, aunque la de inicio más frecuente está entre los 60-70 años.

 

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS?

Las hemorragias subconjuntivales pueden ser causadas por aumentos súbitos de la presión, como los ocasionados por un estornudo o por una tos violenta. La hemorragia también puede presentarse en personas con hipertensión o en aquellas que toman anticoagulantes.

Esta hemorragia es común en los recién nacidos, en cuyo caso, se cree que la afección es causada por los cambios de presión a través de todo el cuerpo del bebé durante el parto.

Algunos de los factores desencadenantes son:

  • un ataque de tos
  • estornudos
  • maniobras de Valsalva (esta consiste en tomar aíre en los pulmones, cerrar la garganta, y ejercer fuerza para sacarlo sin hacerlo)
  • tratamientos con antiagregantes plaquetarios o anticoagulantes
  • traumatismos oculares
  • crisis hipertensivas que siempre deben ser descartadas en esta entidad
  • enfermedades poco frecuentes como son las discrasias sanguíneas (hemofilia, drepanocitosis) y otras alteraciones vasculares como angiomas
  • telangiectasias

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?

Generalmente no da síntomas, pero en ocasiones puede causar sensación de cuerpo extraño.

Desaparece progresivamente en un tiempo variable que puede llegar a ser de un mes. Normalmente se reabsorbe en 8-10 días.

La conjuntiva carece de sujeción en la esclera y es habitual que durante las horas posteriores a la aparición de una hemorragia, esta siga extendiéndose. Esta circunstancia no debe producir alarma.

Ante un hiposfagma debe tomarse la presión arterial para descartar una descompensación de ésta o una crisis hipertensiva. Si el hiposfagma es reiterado, y sobre todo si se acompaña de hemorragias cutáneas, deben efectuarse pruebas de coagulación.

 

TRATAMIENTO

No se necesita ningún tratamiento, pero la persona debe hacerse revisar la presión arterial de manera regular.